Monkyturismo Barcelona-Madrid

(primera semana de Julio)

Para evitar la congestión del ajetreo ciudadano, es decir el estrés de los coches, decidimos partir pedaleando desde Sitges, acercándonos en la Renfe.
Para quitarnos las ganas con la ley de Murphy, a los 2 kilómetros de haber empezado pincho una rueda, pero no importa, no es nada del otro mundo.

Continuamos todo el día hasta llegar a Cambrils, habiendo cruzado Tarragona por la tarde.
Se empieza a oscurecer y tenemos que buscar donde montar la tienda, aparcamos en la playa a las afueras del pueblo, en un riconcito de arena muy tranquilo y ahí nos preparamos la cena que es un bocata apañado.
A la mañana siguiente fijamos rumbo a L`Ametlla del Mar. Donde comemos y nos despedimos del mar, dándonos un baño en sus aguas.

Sobre las 14:00 hrs más o menos cocinados por el calor nos refugiamos a la sombra de unos olivos. Cuando nos despertamos de la siesta nos fuimos camino a la Via Verda del Val de Zafrán, que borde el rio Ebro, una gran vía verde que recorre las antiguas vías del tren(unos 100km) que unía al los pueblos Alcañiz y Tortosa.
Ese mismo día no pudimos llegar, aunque aprovechamos la larga, recta y plana carretera que atravesaba todo el valle entre Serres de Cardó-el Boix y Tossal de Montagut,pero se nos acabó el agua y se oscurecía, paramos en una casa muy maja con unos perros muy majos y un norte-americano que nos abrió su puerta, y sin saber ni una pizca de castellano nos convido a agua y nos deseó suerte, además de decirnos que estamos locos.

Segunda noche

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Nos escondimos en un bosque y preparamos te de las hierbas silvestres que pillamos en toda la ruta. Y allí pasamos la segunda noche, acunados entre los árboles y bajo un hermoso cielo estrellado.
A unos 20 kms de pedaleada mañanera nos encontramos con la Vía verde del Zafran, agradecidos de haber salido de las carreteras asfaltadas.
Via verde del zafran
Se nos presentó a unos 10 kms de haber comenzado la Vía Verde una vieja estación de Benifallet, la que ha sido restaurada y hacen unos bocatas que vienen del Valhala directamente.
La chica que nos atendió tan gratamente nos explica la ruta y luego comimos a codazo limpio con las avispas que nos querían robar nuestro alimento.
Pasada una hora de rodar, llegamos a unas piscinas naturales del rio Canaletes, donde te podías bañar entre peces, libélulas de todos los colores y culebras acuáticas, que no hacían nada, por cierto.
Via verde del Zafran

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A medida que avanzamos entre viejos y largos túneles de tren veíamos como nos acercábamos a Aragón, Los campos de sembrado se presentaban cada vez más hasta que ya por la noche salimos de la ruta, pillamos provisiones en el pueblo de Valjunquera y nos disponemos a montar la tienda.
El buenos días fue de un pequeño zorro que se me cruza por la carretera y se para a ver como nos alejamos
Ya el socarrat estaba rodeándonos, pero la simpatía de la gente al pasar en coche nos alentaba. También una discusión con un pueblerino de como llegar más rápido a Madrid, la que mas que nada nos saco unas buenas risas.
Paramos en Alcorisa a preguntar donde había algún sitio para refrescarse, y una señora muy maja nos indica de un embalse a unos 5 kms valle adentro, nos desviamos de la ruta planeada, allí nos pusimos a comer mientras se nos presentaron una bandada de buitres que volaron sobres nuestras cabezas, continuamos el viaje y así durante unos 40 kms de vía pecuaria que salia desde el pequeño pueblo de Berge, nos acompañaban los buitres sobre nosotros, creo que íbamos a morir y nos olían (jajaja) resulto ser que íbamos directo al refugio de los buitres, donde a la lejanía pudimos ver unas crías y todos los restos de sus comidas amontonados como un río de huesos blancos.

Alcorisa

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Nuevamente en carretera nos aprovisionamos en el pueblo de La Mata de los Olmos donde justo acaban de sonar unas campanas de la iglesia y los abuelos nos indicaron donde estaba la tienda del pueblo.
Nos pusimos a ver el cielo negro lleno de estrellas y grillos.

Cerca de Berge
Antes de llegar a Caminreal nos baño una tormenta de granizos, esperamos a que parara y seguimos para atravesar Monreal del Campo. Nos tuvimos que detener para protegernos de otra tormenta de granizos en pleno verano aragonés, era un indicador de la altura a la que estábamos que eran entre los 1200 mts. y 1400 metros de altura, pero nos daba igual, aquí finalizaba una etapa que al otro día nada más llegar a la antigua ciudad de Molina de Aragon, la que curiosamente no pertenece a Aragon, desayunaríamos y obviamente haríamos la pregunta del millón-¿En que día estamos?- Y ahora mismo no recuerdo que día era, pero los señores de toda la vida del pueblo nos echaron chistes alegres sobre lo fatal del cráneo que estamos, según ellos.
Lo mejor de los viajes largos es que sientes que el tiempo no existe.
Como decía, era un punto fundamental, ya nos quedaba muy poco para llegar a la frontera de Cuenca y Guadalajara, aún así estábamos a dos días de llegar a nuestro destino y también nos adentraríamos en el lugar donde nace el magistral rio del Tajo, la famosa Serranía de Cuenca, un lugar realmente desconcertante, por donde lo veas, era impresionante la cantidad de montañas y vegetación, sin duda los parajes más hermosos de toda la ruta, lleno de rocas fundidas a lo largo de toda la vida del planeta.
Dada la cantidad de desnivel en tan poco trayecto a Julia se le rompió el cable de los cambios delanteros, que gracias a Odín, no fueron necesarios hasta la salida de la Serranía. A mitad del día paramos en un trecho de las claras aguas del rio Tajo y nos zambullimos en él, nos congelamos, nos descongelamos y nos volvimos a meter, comimos y continuamos montaña arriba montaña abajo, por mi parte en un momento tuve vértigo, justamente luego un conductor me grita -joe, están duras las cuestas, eeeh!

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Rio tajo

Parque natura Alto del tajo

Parque natura Alto del tajo

Se oscurecía y parecía que iba a llover, nuevamente.

A eso que preparamos la cena y estaba oscuro, oímos ruidos, que seguramente eran ciervos o corzos, pero todo indicaba por las huellas que en la zona habían jabalíes y así fue frente a nosotros se divisaba un cuerpazo peludo animalesco, me quería matar, de donde vengo no existen estos animales salvajes, de hecho nunca había visto uno, cautelosos nos metimos en la tienda sin cenar ni nada (viva el pánico!).
Al otro día seguía el cuerpo donde mismo, inmóvil, me acerco con cuidado y el jabalí se había convertido en piedra. Ya van 3 rutas y aún no veo un jabalí!
Aún buscando donde comprar un cable para los cambios, que era necesario, nos desviamos de la ruta porque un ciclista nos indico que en el pueblo de Cañamares había donde pillar repuesto. Antes de entrar al pueblo nos encontramos con un compañero cicloturista que iba en dirección contraria a nosotros, nos paramos a hablar con el por el acento aún tenemos dudas si era ingles o francés.
Se dirigía a los Pirineos y llevaba dos semanas ya, rulando desde Malaga. Le deseamos toda la suerte del mundo y nosotros felices de encontrar gente en las mismas que nosotros.
Como no, las desgracias de la improvisación y el simpático calor de Cuenca de las 16 horas de la tarde nos abrazó, cerca se veían nubes de incendios. Y la tragedia nos empezó a hacer compañía, se nos acabo el agua, gracias al extremo calor de Julio, por suerte estábamos muy cerca del Embalse Buen Día, pero cerca no había ni un pueblo, bajamos a las costas del embalse, hervimos un poco de su agua, la enfriamos y ya teníamos agua otra vez.
Nos dispusimos a matar la ultima subidota del día y llegamos al encantador pueblo de Córcoles, un pueblo tan pequeño que los niños podían jugar en paz en el cementerio y a su costado un monasterio del siglo XIII en ruinas, donde llegamos gracias a las indicaciones de los habitantes de allí que nos comentaron que podíamos acampar tranquilamente. Para celebrar la ultima noche del viaje nos premiamos con una sangría congelada.

Córcoles

Monasterio

Monasterio
Ultima mañana del viaje, fue una larga bajada, nos tocaba llegar a la altura de la otra parte del embalse y volver a subir todo nuevamente para llegar a Guadalajara, donde con mucha pena y alegría nos montamos en el tren.

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One response to “Monkyturismo Barcelona-Madrid”

  1. Maria José Ashtray says :

    Que bueno que sigas escribiendo, me gusto mucho tu aventura con Julia, espero que sigáis teniendo aventuras🙂 y disfruta el máximo gustativo , espero leer mas aventuras! saludos,

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